El Tren Maya no nació en 2018: la historia ferroviaria olvidada del sureste mexicano
Durante los últimos años, el Tren Maya ha sido presentado como uno de los proyectos más emblemáticos del gobierno federal. Sin embargo, hay una narrativa que vale la pena poner sobre la mesa: el tren en el sureste no es nuevo.
Lo que hoy se conoce como Tren Maya no surge desde cero, sino que se construye sobre una base histórica, técnica y territorial que lleva más de cien años en desarrollo.
Un pasado ferroviario que pocos recuerdan
Desde finales del siglo XIX, durante el gobierno de Porfirio Díaz, México impulsó una expansión ferroviaria clave para integrar regiones productivas. En la península de Yucatán y el sureste, surgieron líneas estratégicas como:
- El Ferrocarril de Yucatán
- El Ferrocarril del Sureste
- Rutas para transporte de henequén, madera y productos agrícolas
Estas líneas conectaban ciudades como Mérida, Campeche, Valladolid y zonas rurales, siendo la columna vertebral logística de la región durante décadas.
El Ferrocarril del Sureste: el verdadero antecedente
En el siglo XX, el gobierno mexicano consolidó esta red con el desarrollo del Ferrocarril del Sureste, operado por Ferrocarriles Nacionales de México.
Este sistema conectaba:
- Coatzacoalcos
- Campeche
- Mérida
- Chetumal
Y no solo transportaba mercancía: también movilizaba pasajeros, integrando comunidades que hoy vuelven a estar en el mapa gracias al nuevo proyecto.
¿Qué pasó con esos trenes?
A partir de los años 80 y 90, con las políticas de privatización y abandono del sistema ferroviario de pasajeros en México, muchas de estas rutas:
- Quedaron en desuso
- Fueron deteriorándose
- O se mantuvieron solo para carga
El sureste, en particular, perdió conectividad ferroviaria, lo que impactó directamente en su desarrollo económico y logístico.
El Tren Maya: ¿nuevo proyecto o reconversión?
El Tren Maya retoma en gran medida:
- Antiguos derechos de vía
- Trazos históricos
- Infraestructura existente rehabilitada
De acuerdo con el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR), una parte importante del proyecto utiliza corredores ferroviarios ya existentes, combinados con nuevos tramos.
Esto significa que:
👉 No es un tren completamente nuevo
👉 Tampoco es simplemente “el mismo tren de antes”
👉 Es una reconfiguración moderna sobre una base histórica
La narrativa política vs la realidad técnica
Decir que el Tren Maya “ya existía” puede ser una simplificación atractiva, pero incompleta.
La realidad es más interesante:
- Sí existía una red ferroviaria previa en la región
- Sí había conectividad ferroviaria antes del proyecto actual
- Pero el Tren Maya es una nueva implementación con objetivos distintos, incluyendo turismo, desarrollo regional y logística multimodal
Conclusión: el verdadero debate
El punto clave no es si el Tren Maya es nuevo o viejo.
El verdadero debate es este:
👉 ¿Estamos aprovechando correctamente una infraestructura histórica que fue abandonada?
👉 ¿O estamos reescribiendo la narrativa para fines políticos?
Porque lo que sí es innegable es que el sureste ya tuvo tren… y lo perdió... Y hoy, más que celebrar su “creación”, vale la pena preguntarse: ¿por qué lo dejamos desaparecer en primer lugar?